Para, por, según, sin

“La vida no se mide por el número de veces que respiramos, sino por los lugares que nos quitan la respiración” Anónimo

¿Qué pide el pueblo?

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De niña -y también ya de mayor- me gustaba escuchar a mi padre preguntarnos ¿qué pide el pueblo?. Era su manera de decir qué tal el día, cómo estáis, cómo lo habéis pasado, qué queréis o qué necesitáis, decidme. Y el pueblo hablaba, y al pueblo se le escuchaba, y algunas veces el pueblo también pedía y al pueblo se le concedía ¿Qué pide el pueblo? se convirtió en el clásico con el que desperezar mis deseos.


Un clásico siempre está vigente, de una manera u otra. Algo se convierte en clásico cuando mantiene esa vigencia, esa fuerza emotiva de representación de la realidad ajena al paso del tiempo. Al acercarnos a un clásico siempre nos sorprende su modernidad. Fuenteovejuna, de Lope de Vega, escrita en 1612, la leí hace ya mucho, pero la volví a ver esta semana en una versión televisiva de 1975 de TVE y la volveré a ver pronto en teatro -la compañía madrileña Rakatá la estrena dentro de muy poco-. 1612, 1975, 2009, cuatro siglos contando una historia de justicia vengativa de un pueblo al que no se le preguntaba ¿Qué pide el pueblo? Un pueblo que “todos a una” se toma la justicia por su mano ahogado por los crímenes y abusos de un Comendador sin escrúpulos. Todo un drama coral de venganza justiciera, en donde las víctimas desprotegidas deciden y actúan para resolver su conflicto. Sobrecoge. Sobrecoge sobre todo, porque es un pueblo encolerizado, fuera de sí, el que mata al Comendador, aún con el noble propósito de restablecer el orden y la justicia.


Hoy, que el pueblo sí puede pedir -alguien le escucha, alguien le pregunta, alguien persigue y castiga a los culpables-, un jurado popular “todos a una” acaba de declarar inocente de asesinato a un imputado que asestó 57 puñaladas a dos personas y que confesó que lo había hecho excusándose en que fue presa de un “miedo irreprimible” a ser forzado por sus víctimas. 57 puñaladas que les asestó y el pueblo dice que es inocente. No hace mucho, otro jurado popular mandó a la cárcel a Dolores Vázquez acusada de asesinato sin pruebas. Luego se demostró su inocencia, inocencia que ella siempre defendió, pero claro, “todos a una” el pueblo ya la había juzgado mediáticamente antes y durante. Qué curiosa coincidencia que los asesinados en el primer caso fueran homosexuales (¡ah claro!, culpables ellos, por tanto inocente el asesino) y que la acusada en el segundo también (¡ah!, culpable ella, por tanto a la cárcel sin pruebas). Esta misma semana, otro grupo de personas, también arrastrados por el poder mediático, pide “todos a una” cadena perpetua en nuestro país con la sangre aún en caliente.


Lope, al fin y al cabo, dramatizó una situación de conflicto del poderoso que abusa de un pueblo pero donde es el Rey, como garante de derecho común, quien resuelve. Para Lope era una manera de mostrar la unidad de la autoridad del Rey con ese pueblo, aprobando el asesinato ya consumado del Comendador. Era lo que había en el siglo XVII. Hoy, en el siglo XXI, los garantes de derecho son y deben ser legisladores, que hacen las leyes, y letrados que juzgan y ejecutan las penas. Nunca me ha gustado la figura de jurado popular y con los ejemplos de antes aún menos. Tampoco me gusta que las leyes se hagan o modifiquen “en caliente” por presión popular. Octavio García, profesor de Derecho Penal de la Universidad de Málaga dice hoy en el diario El País “En España…abrimos permanentemente un debate que siempre acaba con la petición de sanciones más graves porque las víctimas se arrogan el derecho a decidir cómo resolver los conflictos” Ahí tenemos la Fuenteovejuna actual.


Si hoy preguntamos ¿qué pide el pueblo? y el pueblo responde en jurados populares y manifestaciones en caliente para hacer “todos a una” su particular venganza justiciera, la verdad, a mí se me ponen los pelos de punta, se me remueven las tripas y se me eriza el sentido común. Me han agriado mi clásico. Casi mejor que el pueblo no pida tanto.

Para Radio San Miguel

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Darwin no usaba brillantina

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Darwin no usaba brillantina, ni falta que le hacía. Con su prominente barba y brillante cerebro fue capaz de parir y desarrollar, hace casi nada -unos 150 años- uno de los más importantes avances de la ciencia y el conocimiento, la Teoría de la Evolución, incontestable hoy día en términos científicos. Esta teoría viene a decir que “La evolución biológica es el proceso continuo de transformación de las especies a través de cambios producidos en sucesivas generaciones. La evolución puede llevar a la aparición de nuevas especies, a la adaptación a distintos ambientes o a la aparición de novedades evolutivas.”

Podríamos pensar que esta teoría explicaría la aparición y adaptación, en este mundo y tiempos que nos ha tocado vivir, de una nueva especie de pelo engominado hacia atrás y abrillantado. Esta nueva especie hace alarde de su apariencia exterior y desconfía de los barbudos y desaliñados. Si además se pone unas gafas de sol oscuras o se deja crecer unos bigotes a la demodé piensa que tiene el éxito y “la fama” asegurada. Con este look tenemos a toda una pléyade de personajillos nada brillantes (se les ha quedado la brillantina algo apelmazada) y sí bastante opacos, “haciendo de sus gafas un sayo”.

Es una especie creada a imagen y semejanza que se reproduce como setas, sin variación de generación en generación, no evolutiva, protagonista de las portadas de los periódicos en los últimos años, y que no parece creer las teorías de Darwin creyéndose, como se creen, la especie que todo lo puede. Esta generación de abrillantados, ejemplo de los errores de la naturaleza en su proceso evolutivo, no parece tener tampoco el más mínimo pudor ni empacho en aparecer en portada siendo protagonista de robos, fraudes, engaños, malversación de fondos, apropiación de dinero público, tratos de favor, corruptelas; asuntos sucios y delitos, en definitiva. Les pone.

Esta población de individuos no sabe, no quiere saber, que la selección natural les acecha y que un día, en ese proceso adaptativo y evolutivo, se les recortará el bigote y se les alborotará el cabello.

Para Radio San Miguel

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La Cenicienta que no quería comer perdices

Más información sobre el cómic en http://nunila-myriam.blogspot.com/

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En diferido

¿Hablamos de cine? La noche del domingo nos ofrecieron una gala de los Goya en diferido, con discurso apocalíptico incluído y muy poco cinéfilo. La presidenta de la Academia, Ángeles González-Sinde, concluyó “Hay miles de puestos de trabajo en juego” después de culpar a las descargas de Internet de la situación del cine español. Decía:“Tenemos que seguir peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer, para que nuestros administradores comprendan que en el negocio de la Red no pueden ganar sólo las operadoras de ADSL, mientras quienes proporcionamos los contenidos, perdemos”.

Con todos mis respetos al cine español y a sus trabajadores, y con mi reconocimiento y admiración por su valía como gran máquina de ilusionar (esa ilusión es la que me hubiera gustado escuchar), en el discurso de la presidenta hay algunas trampas.

  1. Las descargas por Internet no son ilegales (hasta hoy no lo son)

  2. El negocio de la Red no es sólo de las operadoras de ADSL. En la Red el verdadero negocio lo hacen los emprendedores.

  3. Los contenidos de la Red, los grandes y más importantes contenidos de la Red y los pequeños, no los propociona el cine exclusivamente. ¡Qué Red más pobre sería esa!. La Red es mucho más que descargas, es empresa, información, educación (cursos y universidades virtuales), acceso a la cultura (bibliotecas digitales, Europeana), participación (redes sociales, blogs), e-administración…en fin…

La Red no es el enemigo sino la oportunidad.

Presidenta de la Academia, el sábado fui a unas salas de cine y no pude ver ninguna película española. ¡No había ninguna en cartel! ¿Es culpa esto de las descargas? ¿No será de las distribuidoras y de las salas que ningunean al cine español? ¿No será que andan ustedes en diferido mientras que el directo se lo quedan otros? Si el cine español está en “peligro” que aproveche su contenido, lo mezcle con dotes emprendedoras y se una al carro de oportunidades de la Red para distribuirlo. Debía de haberlo hecho ya hace mucho. Como usted bien dijo en su discurso: que los sistemas de alquiler y venta de películas permitan una comercialización que sea “justa, cómoda y ventajosa” para el usuario. Pero el demonio no es la Red ni las descargas. No lancemos dardos al aire. Esto nos costará tener que ir a recogerlos luego y volverlos a lanzar porque no dieron en la diana; perder tiempo, seguir en diferido.

Para Radio San Miguel

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La nueva “fruta de la pasión”

Decía la editorial del último número de la revista Texturas : “¿las poderosas fronteras de una fruta sin abrir, sin haberla despojado de la piel rugosa o lisa que la recubre, pueden hacernos salivar más, resultarnos aún más irresistibles que una vez abierta?” Es una clara alusión a lo que las cosas nos sugieren antes de ser leídas, miradas, abiertas, vividas. A la fuerza vital y necesaria de las expectativas que tenemos sobre algo. Las frutas son muy sugerentes desde fuera, por sus formas, su color, su aroma…

El mundo nos ofrece estas semanas una sugerente y nueva “fruta de la pasión” repleta de expectativas acidulantes y aromáticas. Pero las frutas esconden también muchos otros elementos, entre ellos la piel, la pulpa, el jugo y el hueso, que, a veces, si se mezclan mal pueden darnos un jugo ligeramente amargo no esperado. El néctar de esta nueva fruta nos lo ofrece Obama. Un jugo con nuevo sabor y color que todos ansiamos probar y al que le atribuímos una energizante combinación de vitaminas necesarias para el pocho estado mundial. Pero para llegar a ese néctar y saborearlo y disfrutarlo como es debido debemos pasar primero por la piel y llegar luego a la pulpa y separarla del hueso. La pulpa anda algo contaminada -desastre económico mundial-, y el hueso más podrido de lo que sería conveniente -los estados se empeñan en el ojo por ojo.

Obama es algo así como una fruta sin abrir, sin catar, nueva y sin exprimir, de sugerentes sabores, que intuimos energizante y vitalizante; pero para que sus vitaminas y vitalidad nos lleguen al cien por cien habrá que depurar su pulpa y separarla cuanto antes del hueso. Hoy Obama acaba de separar un duro hueso de su pulpa, cerrar Guantánamo. Sigamos saboreando…

Para Radio San Miguel

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Nos gusta la red social

redes_sociales2…y por eso hemos creado un grupo en Facebook sobre San Miguel de Salinas: eventos, noticias, fotos, debates, vídeos, y todo lo que nos apetezca y se nos ocurra difundir y compartir de y sobre nuestro pueblo.  Os invitamos a participar…seguid el enlace

http://www.facebook.com/group.php?gid=60104230118&ref=mf

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Ni hombre ni mujer sino todo lo contrario

Esta semana se están realizando infinidad de tertulias, charlas, programas de radio y televisivos, semanas culturales, reconocimientos y honores, y todo tipo de actos y eventos entorno a la mujer. Pero entorno a una mujer fracturada, mermada, castrada, rota, asesinada: la mujer maltratada y víctima de la violencia de género. 57 muertas en lo que va de año.

Y nos preguntamos, ¿pero por qué se le va tanto la olla a la gente, a los hombres, hasta el punto de matar a quien se supone -dicen ellos, los asesinos y maltratadores- más quieren? La violencia es así, un sinsentido, sea del tipo que sea. Esta violencia es ignorante -porque realmente eso no es querer-, es engreida, chulesca -”a mi no me vuelves a decir eso”-, posesiva -”la maté porque era mía”-, humillante -”tú eres una mierda”-, deshumanizadora. La violencia es la estupidez más grande que puede realizar el ser humano a todos los niveles. En este caso, además, es “de género”, violencia del hombre hacia la mujer. Habría que cambiar los modelos sociales, educar hacia otro modelo de sociedad. Sí. Esto es un sentir compartido por toda la sociedad. Por eso ante esta insoportable e inadmisible situación de violencia de género el nuevo e injustamente criticado Ministerio de Igualdad, con Bibiana Aído a la cabeza, ha elaborado, entre otras acciones más concretas y más a corto plazo de protección a la mujer, un Plan Nacional de Sensibilización y Prevención de la Violencia de Género. Un plan que pretende, a más largo plazo, sensibilizar, establecer nuevas escalas de valores, cuestionar paradigmas como el del sistema patriarcal, cambiar mentalidades. Difícil pero necesaria tarea: cambiar mentalidades y paradigmas.
Pero ¿por qué es necesario el cambio de paradigmas? Muy sencillo, la Violencia de Género tiene unos orígenes, un modelo social que la propicia. Nace de un modelo social heterocentrista y falocéntrico que es el que construye esta dicotomía hombre/mujer. El género, no lo olvidemos, es una construcción social, que igual que se ha construído se puede deconstruir. Socialmente se nos ha asignado, según el sexo fisiológico, unos roles femeninos o masculinos -otra vez dicotomía, división, o una cosa o la otra-. Y estos roles asignados en una sociedad patriarcal son el germen de esta violencia de género. La división sexual (hombre/mujer) y el reparto de roles de género (femenino y masculino) resulta tan simplista que la sociedad no sabe qué hacer cuando alguno de sus individuos nace fuera de estos paradigmas. Entonces intenta, con forces, instalar al nuevo individuo en uno u otro lado. Pero si todo este tinglado es el origen de la violencia de género y de otro tipo de conflictos sociales, seamos valientes y de la misma manera, socialmente, deconstruyamos estos roles dañinos y acabemos con dicotomías sexuales excluyentes. Ni hombres ni mujeres sino todo lo contrario.
Igual nos vendría bien, al menos por una temporada, ponernos en la piel de los habitantes de Gueden, personajes de la novela de Úrsula K. Leguin, La mano izquierda de la oscuridad, publicada ya en 1969. Los guedenianos son sexualmente neutros durante tres semanas y en la semana restante hombres o mujeres de manera aleatoria, de tal forma que no tiene porqué aparecer siempre el mismo sexo en un individuo y un mismo individuo puede ser padre y dar a luz a sus hijos, por ejemplo. Leguin desarrolló esta idea por un deseo de explorar qué era lo fundamental que quedaba de la naturaleza humana cuando el sexo biológico dejaba de ser una variable, y así desarrolla una sociedad en la que el conflicto sexual no existe, por tanto, tampoco la violencia de género.
Esto es ficción, vale, lo sé, pero que propicia la reflexión. Nos quedan aún muchos paradigmas y mentalidades que cambiar y estos cambios en nuestro modelo social requieren de mucha reflexión, pero no de una reflexión institucional, que también, sino de una profunda reflexión en cada una de nuestras cabecitas, una reflexión que nos haga preguntarnos qué somos, cómo somos y qué queremos ser como seres humanos. Si queremos seguir deshumanizándonos y matándonos dejémoslo estar. Si queremos cambiar esto arriesguemos. Las políticas de igualdad ya están siendo valientes y arriesgadas, por eso son tan criticadas y cuestionadas por algunos. Ahora nos toca ser un poquito más valientes a nosotros.

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