Este año hernandiano tenemos “muchas” citas culturales entorno al poeta. Quienes hayan seguido el “psicodrama” que han protagonizado fundaciones, amigos, familia, ayuntamientos, concejalías, ministerios, presentaciones de pseudolibros y algarabías hernandianas varias, ya estarán un poco empachados de tanto “miguelico”. Pues bien, a modo de licor digestivo y postraumático os dejo esta prescripción facultativa:
1. m. Bebida espiritosa obtenida por destilación, maceración o mezcla de diversas sustancias, y compuesta de alcohol, agua, azúcar y esencias aromáticas variadas.
Este lunes, 1 de diciembre, mes navideño, mes invernal, mes de nieves, de reyes, de pavos -ya cada vez menos-, de farolillos, de regalos, de fiestas, de celebraciones, de propósitos -supuestamente buenos-, de alegrías y risas compartidas, de tristezas y llantos solitarios -porque casi siempre se está alegre en compañía y triste en soledad-, de paz y amor -se dice, ¿no?- de tantas cosas que de tan redichas han perdido su valor…pues este lunes, decía, me encontré con la nieve a mi paso por la provincia de Granada. Y como alicantina no habituada a estos paisajes blancos me sobrecogí un poco, lo confieso; y me sentí como una niña jugando con mi bola de cristal nevada: emocionada, infinitamente agradecida. Casi todo el país se ha cubierto de nieve este fin de semana pasado. Y ya se sabe, ya se dice…año de nieves…Pues eso, y como también es un mes para los deseos, aquí queda el mío: una sonrisa -si puede ser, blanca, natural y purificadora como la nieve-; una sonrisa al amigo, a la familia, a tu pareja, al vecino; una sonrisa nevada al mundo y frente al mundo.