Para, por, según, sin

“La vida no se mide por el número de veces que respiramos, sino por los lugares que nos quitan la respiración” Anónimo

Poe es más que Poe

poe01Casi llego tarde para celebrar con vosotros el bicentenario del nacimiento del gran Poe y las reediciones de su obra – escribo esto ya en el ocaso del lunes 19 de enero de nuestro estrenado 2009-, pero llego.

Y llego porque quiero y porque me gusta Poe. El Poe enigmático del que poco se sabe y el Poe admirado del que tanto se ha dicho. Pero Poe no es sólo lo que escribió, no es sólo el Poe literario. Poe es también lo que sugirió a tantos otros: al teatro, al cine, a la música. Me encanta el Poe de Roger Corman, el Poe de Radio Futura, el Poe que transita algunos de mis sueños.

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Aunque seamos malditas

EUGENIA RICO

Aunque seamos malditas, Suma de Letras, 2008

En ocasiones se cruzan en nuestra vida palabras nuevas, miradas, gentes, nombres, lugares, de los que nunca antes habíamos oído hablar, que no conocíamos, o a los que nunca antes habíamos prestado atención, y que empiezan, de pronto, a formar parte de nuestro yo. De repente, ese nuevo nombre, esa nueva palabra, esa nueva cara, antes nunca escuchada ni leída ni vista ni imaginada, nos aparece por todas partes: en la tele, en la prensa, en la calle, en una conversación,…como por arte de magia se inmiscuye en nuestra cotidianeidad. Hay algo en esos nombres y palabras que nos retiene en ellos, que nos imantan, posiblemente porque no son tan “nuevas”, porque formaban parte de nuestro ser aún sin nosotros saberlo.

Algo parecido me ha pasado con la espléndida novela de Eugenia Rico. Sí había oído hablar de Eugenia pero no la había leído. Un día leo una crítica de su última novela Aunque seamos malditas, y empiezo a leerla. De pronto, escuchando el programa matinal de Isabel Gemio Te doy mi palabra me encuentro con la sorpresa de que entre sus colaboradores tiene sentada a la mesa a Eugenia Rico. Esa misma mañana, en otro programa radiofónico escucho hablar de un nuevo libro El libro de los monstruos españoles, y como la cosa va de brujas -en el caso de Eugenia- y monstruos -en este libro-, pues vuelvo a tener esa sensación de coincidencia.

No os quiero confundir, la novela de Eugenia no es fantástica.  Aunque aparezcan algunos fragmentos que sí beban de la fantasía, nos cuenta la historia de gente muy real -como muy bien dice Eugenia en el vídeo-. Y tampoco el libro de los monstruos es tan fantástico, pues, por ejemplo, uno de los monstruos más cotidianos en la infancia de muchos españoles, y que aparece en este libro, fue “el hombre del saco” y hoy tenemos también hombres del saco de los que “proteger” a nuestros niños: los inmigrantes, por ejemplo, el diferente, el distinto, el desconocido que llega al pueblo por primera vez. Éste es nuestro hombre del saco actual, muy real y nada fantástico. Y las brujas de Eugenia, si pensamos un poco, pues también las hay a montones: inocentes que se sienten culpables -¿os suena algo a mujeres maltratadas?.

Pero las maravillosas coincidencias van más allá, y al ir leyendo voy viendo cómo comparto ¡¡tantas!! de las sensaciones, vivencias y emociones de los personajes. Y me pregunto ¿pero cómo puede la autora expresar tan bien, con palabras, sentimientos que yo siento o he sentido pero que nunca había verbalizado o sabido verbalizar? Y concluyo: pues porque es una gran escritora y ésta es una gran novela

Genial novela. Gracias Eugenia.

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El país del miedo

Vila Matas decía el otro día, en uno de esos casi invisibles y jabatos programas televisivos dedicados al mundo del libro (El público lee, de Canal de Andalucía) que hoy el intelectual tiene poco que decir, o mejor dicho, que da igual lo que diga, puede decir lo que quiera que no le van a hacer ni caso. Como que todo cae en un pozo sin fondo. Estoy de acuerdo con él, pero me sigue gustando leer y escuchar a los intelectuales, a los que tienen algo que decir, porque mi pozo sí tiene fondo y lo que entra siempre renueva las aguas. Como estoy convencida de que el pozo de muchos de vosotros también tiene un buen fondo, hoy os quiero recomendar la lectura de una novela, El país del miedo, de Isaac Rosa, sevillano de 34 años.

Isaac construye una novela inquietante e intensa, ficcionando los miedos cotidianos de unos personajes con los que nos es muy fácil identificarnos. Miedo a ser padres: desde antes de nacer los fetos indefensos están expuestos a toda una serie de complicaciones prenatales; miedo cuando ya nacen y como bebés están también expuestos a otras tantas calamidades que pueden atentar contra sus vidas; miedo cuando van al cole, cuando desaparecen de nuestra vista por una horas, y pueden ser débil presa de individuos “enfermos”, delincuentes, pederastas, asesinos, en busca de carne fresca de niño o presas de un simple accidente; miedo a su adolescencia, expuestos con sus débiles mentes a compañías perniciosas y manipuladoras.

Pero también miedo a los inmigrantes, a los murcigleros, a la agresividad adolescente, a ser asaltado en su casa, en la calle, a ser apaleado, a los sintecho, que dice le miran ahora a los ojos exigentes y retadores, no como antes que bajaban la cabeza sumisos y buscando la compasión del transeunte y su caridad. Un miedo irracional, que el protagonista reconoce como irracional, infundado, no real, pero que no puede evitar sentir hacia todo, hacias todos. A pesar de que él ha defendido, defiende y defenderá los derechos de todos, de los inmigrantes en particular, en reuniones de amigos, manifestándose incluso en favor de sus derechos; no puede evitar, por ejemplo, cerrar su coche con el seguro ante la presencia en un semáforo de rumanos limpiaparabrisas. Nosotros también lo hacemos, ¿verdad? o aceleramos el paso y nos hacemos los sordos ante un señor de piel oscura que nos solicita información por la calle. ¡Qué hipócritas somos”, yo la primera.

El protagonista de esta novela vive asustado, “acojonado”. Lo sabe y lo teme, no vive, teme. La novela nos sumerge en ese miedo ambiental castrante y junto al protagonista nosotros vamos sintiendo también sus miedos, que no nos son ajenos sino muy cercanos, son también nuestros miedos, los miedos de una sociedad “enferma”.

Que ¿por qué ese miedo a todo y a todos, sobre todo al diferente, a lo desconocido, de dónde viene? Isaac Rosa nos da algunas claves en su novela. Os la recomiendo.

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El trasiego

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