Este año nos hemos portado muuuyyyy muuuyy mal. Y como no hemos sido chicas y chicos aplicados pues tenemos el regalo que nos merecemos- ¡Y un jamón! dirán algunos. Pues eso, eso, un jamón. Sí, un jamón es lo que tenemos. Eso sí, de los que anuncian en la tele, para que no vayamos luego diciendo por ahí que nos ha salido salao.
Este año no hemos tenido “comida de empresa”, ni la tendremos, ni cesta de navidad -vaaale, aceptamos jamón como animal de compañía-, ni felicitación navideña. Si se supone que todos estamos en un mismo barco es grave que nos hagan sentir que más que barco es patera. Aunque no sepamos nunca dónde están ni el capitán ni los oficiales, compartimos un mismo barco. Pero también es grave que en esta travesía ni siquiera sepamos cuántos vamos en el barco. Al menos en estos desembarcos anuales, entre gamba y gamba, podíamos contar el pasaje. Reunirnos, enseñar al de al lado nuestro tipo de pasaje, de camarote, lo cerca o lo lejos que estábamos del suyo, si sentíamos mareos durante el trayecto o empezábamos el trayecto entusiasmados por su destino …en fin…al menos nos veíamos las caras todos o casi todos una vez al año. Ya que en este barco el destino es incierto -no se planifica cómo llegar, ni siquiera sabemos adónde queremos llegar y a veces, las más de las veces, unos empiezan a remar para un lado y otros para el contrario- al menos en la comida navideña te sentías parte de algo, de un engranaje común, engrasado para dar servicio al ciudadano.
Este año nos hemos de haber portado tan tan mal, que ni siquiera vamos a ver al engranaje reunido . Al empleado público, que eso es lo que somos, y al empleado público de este Ayuntamiento en concreto, le gusta sentirse bien engrasado. Nos gusta y necesitamos sentirnos bien engrasados y en un engranaje y viaje con destino común. Porque tenemos que afrontar muchas tormentas durante la travesía, algunas en solitario, pero otras muchas que requieren de un buen timonel y una buena brújula. La primera, una de las más duras y que algunos olvidan con facilidad, es para conseguir el pasaje, que no nos lo regalan -dícese concursos y oposiciones-. Después, intenta hacerte con el plano del barco y de la ruta tú solito, que nadie viene a explicártelo. Cuando ya crees conocer algo el barco y el timón parece virar en la dirección correcta, llegan nuevos oficiales de puente, algunos con espíritu de capitán, que en un día te desbaratan lo que te ha costado años construir. Llegan otros que, como el pasaje les ha salido gratis y el destino del barco les “reflanflinfla” -si les lleva al desierto como al Caribe porque ellos se bajan en las Canarias-, terminan de desbaratar lo que quedaba, si quedaba algo. Y cuando todo lo que construiste con años de dedicación, formación, profesionalidad, con espíritu de servicio al ciudadano, y bla bla bla,… cuando ya todo está desbaratao total, llega otra tormenta, ésta ya compañada de aparataje eléctrico: el ciudadano pidiéndote explicaciones por la mierda de servicio que le das. Y tiene toda la razón. Y a ver cómo le explicas tú que el capitán y los oficiales -que ahora gozan del espléndido clima de las Canarias- son los que decidieron, por ciencia infusa, deshacer el barco primero, entero, de arriba a abajo, sin preguntar antes, sin comprobar si las piezas eran buenas o no, si ya las teníamos, si estaban bien montadas, qué era lo que se necesitaba rehacer, engrasar, cambiar y qué no…y así, con el barco haciendo aguas apuntarse a la America’s Cup.
¡En fin…empleado público de San Miguel de Salinas!…¿qué te voy a contar que te suene a nuevo?
Este año nos hemos de haber portado tan mal, que ni siquiera hemos sido merecedores de felicitación navideña…así que, empleado público de San Miguel, a los que llegan, a los que se van, a los que vuelven, a los que deambulan un rato, a los que estamos ya mucho, a los funcionarios, a los laborales, a los eventuales, a los entusiastas -si queda alguno-, a los “quemaos”, a los “requemaos”, a los de la calle, a los de la oficina, a los que nos guardan, a los que nos limpian, a los que nos enseñan, a los que nos enseñan al mundo, a los que nos cuidan, a los que nos informan, a los que nos ilusionan, a todos…¡felices y engrasadas fiestas!

NOTA IMPORTANTE: el jamón, que no tuve el gusto de conocer hasta después de escrito este post, en honor a la verdad hay que decir que viene acompañado. Eso es que igual todo todo no lo hemos hecho tan mal.
Para Radio San Miguel
Archivado bajo:Cajón desastre , Ayuntamiento de San Miguel de Salinas, Cestas de Navidad, Empleado público, Felicitaciones navideñas
¡Qué bien trabajado está el simil!
¡Y qué suerte que tu empresa te regale un jamón acompañado!
A propósito, la única solución para que el barco no vaya a pique es tirar al capitán y su tripulación por la borda: ¡REBELIÓN A BORDO!
Salud
Pos mi jamón ma salió salao.
Siguiente ….
Sí, el jamón viene acompañado, pero nos hubiera gustado más no tener jamón -hablo por mí y sé que por otros compañeros también-. No es tener o no tener sino sentir o no sentir.
Buena solución,
Al menos es “salao”…
Yo prefiero una butifarra…es mas patriótica que el jamón… y mas…. PoPular.
PD: Y ya puestos si no es mucho pedir un Traje a medida que estan de moda.